Jaque a la dama

 

Me mira, con ojos juguetones,

cuando, desde detrás del hermoso,

blanquinegro tablero de ajedrez

con una sonrisa en sus labios,

mueve sus piezas.

 

Me mira, toda ella asombrada,

cuando por fin, tras mirar sus ojos,

decido hacer mi movimiento,

y llevado por mi instinto digo:

"Jaque a la dama".

 

Il Lupo